10.11.14

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Se trata de un beso que no levanta
más pintura que la mínima.
La mujercita sale revolviendo hasta a los perros. Y luz y vestido negro.
Zapatillas seguras y del tamaño de la mano.
Pequeña asesina indecisa, no vierte completo el polvo
de vidrio en las albóndigas: se joroba humilde, casi tonta.

Al bajar la calle se rompe un tobillo
y no logra levantarse.
Nadie la ve. Nadie le ayuda.

Más tarde,
otra vez al parecer sin fin
el hombrecito,
camisa a cuadros desabotonada.
Idiota. Qué idiota.
Ridículos oscuros ojos a esa hora.
Fumando, si del mejor de los casos se trata.

Se trata de un beso que mezcla color de dos tamaños.
La mira porque de levantarse incapaz la mira.
Y baja
caminando sobre las puntas y con cautela,
si del mejor de los casos se trata.

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